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viernes, 30 de agosto de 2024

Las excusas que nos damos para no leer ¡Tienes que leerlo!

Si te quieres ir ya, es la mayor señal de que deberías seguir leyendo

Si llegaste aquí y te da pereza seguir leyendo, es una clara señal de que debes continuar leyendo. Por esta vez, obliga a tu cerebro a leer de manera pausada y hasta el final. Sé lo extraño que suena, pero la lectura profunda y sostenida es un hábito muy poco común en estos días y ese hecho ha minado nuestra capacidad de encontrar satisfacción en la vida. Espero que al terminar de leer este artículo puedas entender por qué la lectura te hará una persona más realizada, cómo están destruyendo nuestra capacidad de leer de manera profunda y, finalmente, cómo recuperar o adquirir el hábito de la lectura aprovechando sus beneficios en todos los aspectos de tu vida.

Todo pasó en una visita al médico...

La idea de escribir este artículo surgió en una visita al médico. Calculo que durante la hora y 20 minutos que me tomé en esta visita, una hora fue sólo de espera (será por eso que nos llaman pacientes). Sentado como los demás, saqué mi libro Harry Potter y la orden del fénix y leí, sí, toda esa hora. Pero el panorama a mi alrededor me inspiró. «Mucha de esta gente dicen no tener tiempo para leer, pero ahí están, tienen una hora en la cual lo único que pueden hacer es esperar», pensaba yo. Veía a gente que hablaba entre sí, pero la mayoría estaban absortos en sus pantallas, absortos en el scroll infinito. Recuerdo especialmente el rostro de un señor a mi lado, debía tener unos 45 o 50 años; el rostro mostraba apatía mientras pasaba su dedo por la pantalla, se quejaba constantemente del tiempo de espera. Todo este cuadro me hizo pensar «¿Qué pasaría si comenzáramos a usar esos tiempos muertos en la lectura?». Ahí en mi cita médica pensé «esto debería comentarlo con los visitantes del blog».


Primero, el «por qué»

¿Por qué leer te convertirá en una persona más feliz y realizada?

No se trata sólo de la información que consumes cuando lees, sino del mensaje que ese medio de información te da. Tu puedes decir que yo no estaba siendo productivo al usar mi hora en el médico leyendo la historia ficticia y fantástica de unos jóvenes magos que luchan contra la maldad encarnada en lord Voldemort, pero te equivocas. Cuando estamos leyendo no podemos hacer nada más. Yo no puedo leer y ver TV, o leer y hablar con otra persona; cuando leemos nuestro cerebro únicamente puede hacer eso. Si intentamos hacer otra cosa nuestra atención se perturba, no entendemos nada de lo que leemos pues comenzamos a interpretar una serie de letras unidas que forman palabras pero que no tienen ningún sentido para nosotros. Cuando leemos no podemos poner atención más que en eso. Cuando leemos una historia como la que yo estaba leyendo nuestro cerebro se enciende en su totalidad para poder entender la trama, sentir las emociones de los personajes, entender su método para solucionar problemas, entender sus chistes y vivir sus miedos. Es como si estuvieras ahí viviendo todo eso, por lo que tu mente se vuelca a vivir ese momento; tu mente decide estar en el presente. Mientras leemos, entrenamos a nuestro cerebro y nuestra corteza prefrontal (la parte del cerebro que se centra en nuestros objetivos a largo plazo y nos ayuda a prestar atención a lo importante) se fortalece. Por lo tanto, el lector tiene un cerebro capacitado para disfrutar más del presente y suprimir la ansiedad del futuro incierto.

¿Te has visto alguna vez realizando alguna tarea que te gusta y es como si el tiempo volara? Pierdes la noción del tiempo y del espacio, te vuelves uno con esa tarea; a eso le llaman estado de flujo. Puede ser cuando pintas, cuando programas, cuando cocinas o cuando cuidas las plantas; los estados de flujo son estados mentales de concentración profunda y sin esfuerzo en el cuál tu mente flota y fluye con la tarea; cuando se está en un estado de flujo se disfruta al máximo, la mente está al máximo estimulada y obtienes la máxima productividad. Como dijo Mihaly Csikszentmihalyi, citado por Johan Hari, «(…) una de las formas más simples y más comunes de flujo que la gente experimenta a lo largo de su vida es la lectura de libros (…)». La vida vale más la pena cuando tu mente entra en estos estados puesto que le encuentras más satisfacción y sentido, y como la lectura fomenta estos estados ¡Eureka! La lectura es una fórmula para encontrar más sentido a tu vida.

Leer te ayudará con todos los aspectos de tu vida. ¿Eres mamá? Entonces puedes leer sobre maternidad, psicología infantil, nutrición, salud física y emocional. ¿Eres cocinero? Entonces puedes leer sobre las técnicas más sofisticadas de cocina, nuevos ingredientes, platos exóticos. ¿Eres emprendedor? Entonces puedes leer sobre las mejores técnicas para aumentar la productividad, manejo de las finanzas, liderazgo, etc. Dime el tema que quieras: habrá un libro de una persona capacitada y con más experiencia en el tema que lo ha desglosado todo en sus partes, y está esperando a que tú lo leas, lo entiendas y pases al siguiente nivel de mamá, cocinero, emprendedor, o todo aquello que desees ser.



Te recomiendo leer el capítulo 4 del libro El Valor de la Atención, del autor Johan Hari, que aborda el tema con más propiedad y de manera mucho más profunda.

El capitalismo de vigilancia

Nos hacen creer que no hay tiempo: la economía de la inmediatez

¿Cómo nos roban nuestra capacidad de leer con profundidad? Pues no es simple y no espero poder abordar el tema con gran profundidad, no soy experto. Pero entiendo que los algoritmos de la tan amada App de Facebook y YouTube están diseñados para que pasemos el mayor tiempo posible pegados a esa pantalla, dando me gusta y riendo con videos de gatitos. Quiero que recuerdes algo: el medio de comunicación entrena a tu mente y la hace reaccionar en consecuencia. ¿Qué te dicen, por ejemplo, Facebook o Instagram? ¿Qué mensaje le da a tu cerebro ese medio de comunicación? Pues que la vida está hecha de pequeñas publicaciones graciosas, interesantes o violentas, pequeñas frases motivadoras, y que los amigos que valen la pena son los que le dan me gusta a tus publicaciones. También te dicen que la vida que hay que vivir es la perfecta, la que todos muestran a través de los filtros y ángulos adecuados. Cuando el cerebro recibe esa información se satura tratando de no perderse nada: cada publicación de algún amigo debe tener un me gusta, mi pareja también debe darle me gusta a mis publicaciones y debo publicar la mejor foto que muestre que me la paso genial, que mi vida es perfecta. ¡Pero la vida no es así! Nos salen granos, nuestras parejas se tiran pedos, salimos mal en las fotos (si es que lo quieres llamar «mal»), nuestros amigos están ocupados la mayor parte del tiempo y la verdad es que quisieramos verlos más cara a cara, así sea para jugar una partida de UNO o de Jenga. El entrenamiento que nos dan estas redes nos aprisiona y nos obliga a sacar el celular cada segundo para revisar quién publicó algo nuevo, cuál es la última noticia y para publicar mi foto del desayuno. Esta sensación hace que cuando abrimos el libro y vemos todas esas letras, nuestra mente inmediatamente reaccione como «¡Ey! ¿Y si hay algo nuevo en Facebook? ¡Es más interesante estar allá!». Este medio escrito se nos hace hostil y peligroso, nos consume la idea de tener que estar ahí sólo leyendo, palabra por palabra. Y así, estás domesticado para seguir dando información a las grandes empresas de informática, mientras tu cerebro se empequeñece y tu vida va careciendo de sentido con cada me gusta.


¿En realidad no puedes ser un lector?

¿Cómo lograr ser un lector?: Conviértete en un hacker de tu mente

Todos podemos ser unos lectores, asiduos y críticos, que leen con profundidad y que entran en estado de flujo constantemente. Hay un virus en tu mente, ese virus te enferma. Cada vez que pasa un día más y estás distraído en las pantallas y en los demás afanes de la vida ¿Cómo te sientes? ¿Cuál es tu sensación después de una hora de estar en Instagram o Facebook? Hastío, ganas de dormir o una sensación de insatisfacción con tu vida. Lo sé porque yo me sentía así. Vamos a hackear la mente y a estirpar ese virus de una manera simple (simple en su interpretación, para que tenga efecto debes ser valiente):

  1. Busca un tema que te interese. ¿En qué parte de tu vida sientes mayor insatisfacción o deseo de mejorar? Puede ser una pregunta con la que iniciar la búsqueda de tu libro.
  2. Cada vez que quieres volver a tu celular es porque tu cerebro pide dopamina. Esa hormona se libera cuando hacemos algo placentero. ¡Muy bien! Escoge un momento para leer en el que, después de la lectura hagas (siempre) algo que ames. Por ejemplo, siempre después de leer media hora (te aconsejo empezar por media hora) puedes tomar café en ese local tan interesante que está en la esquina. Siempre, después de leer, puedes jugar ese videojuego que tanto te gusta. Tu cerebro va a empezar a reconocer esa relación y a ir introduciendo esa nueva linea de código en tu vida: let lectura = "me agrada";
  3. Hora de inicio y hora de fin. Nunca te sientes a leer sin esto bien definido. Cuando estás empezando con la lectura tu cerebro se va a revelar. La lectura es cómo ir al gimnasio para él. Determina un tiempo para tu rutina de lectura. 
  4. Repite, una y otra vez. Aumenta el tiempo a medida que sientas que disfrutas más las lecturas. Crea nuevas franjas. Puedes escoger un libro para cuando vayas al baño, uno para llevar siempre en tu maletín y leer en esa media hora en el trabajo o cuando estás en la fila del mercado. No está mal tener varias lecturas.
  5. Consigue a alguien que esté en tu mismo camino y hagan lecturas conjuntas.
  6. Incorpórate a un club de lectura.

No pienses en si va a funcionar o no, sólo hazlo. Anota estos pasos y ve haciéndolos. Cuando comiences a leer es como si fueras ahorrando dinero: al principio será difícil, querrás parar de hacerlo, pero cuando veas los intereses que se producen y que solo sigues mejorando, no vas a poder parar. Es interés compuesto.


hay tiempo, hay manera y tú puedes ser una mejor versión de la que eres ahora, sé valiente y no te des más excusas.

Si este artículo te ayudó en algo o crees que es valioso para alguien de tu círculo de amistades, no dudes en compartirlo. Si quieres que hable de alguno de estos temas con más profundidad, quedo muy atento a tus comentarios. 



Si no le han dado al botón "seguir" les pido que lo hagan en este momento, así esta comunidad de lectores apasionados y respetuosos seguirá creciendo y podremos seguir compartiendo nuestras experiencias. 

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Un abrazo y hasta el próximo libro. 

martes, 27 de agosto de 2024

4 consejos para tener pareja y 4 consejos para que dure: Especial para la comunidad LGBTIQ+

El paradigma de la Soledad


«La soledad mata». Esta frase tan corta la leí hace mucho en el libro de la psiquiatra Marian Rojas Estapé, Cómo hacer que te pasen cosas buenas. Esta fue la conclusión de un estudio en donde se evalúo la vida de muchos individuos hasta la hora de su muerte. Todos coincidían en que lo más importante para ellos no fue el dinero o el estatus social, sino que fueron las relaciones. Les han preguntado a muchos en su lecho de muerte sobre qué es lo que más valoran de su vida o de qué se arrepienten y la respuesta es muy similar a: «ojalá hubiera trabajado menos y dedicado más tiempo a mi pareja, a mis hijos, a mis amigos», u «ojalá me hubiera reconciliado con este familiar y no hubiera perdido tanto tiempo». El estudio mostró que las personas que tenían mejores relaciones vivieron más y mejor. La soledad mata porque nuestra mente sufre profundamente al no tener a otro ser humano al lado que nos comprenda y nos trate con amor [si quieres entender más esto, puedes ir al libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas, capítulo 2 El antídoto al sufrimiento: el amor].

En ese sentido, la comunidad LGBTIQ+ tiene un grave problema, a mi modo de ver: los prejuicios sobre la monogamia han hecho que muchos se resignen a estar solos. No voy a comentar qué opino sobre las relaciones abiertas o sobre las “triejas” (tres personas en una relación); no tengo ningún criterio para hacerlo. Solo hablaré de principios fundamentales. Considero que el problema de la comunidad es que hemos sido estigmatizados desde siempre: se nos ve como un conjunto de gente pervertida que sólo piensa en el acto sexual. Creo que nos hemos creído esto y, como acto de rebeldía, abundan miembros de la comunidad que son profundamente promiscuos. Esta promiscuidad, creo yo, es el resultado de esa rebelión contra los paradigmas de la sociedad que, a su vez, nos ha generado otro paradigma: es poco probable que una relación amorosa entre sólo dos personas dure mucho tiempo, «esa tal monogamia no existe». Y con este paradigma en mente muchos han desperdiciado la oportunidad de establecer una relación de amor con otra persona por «miedo al compromiso», que en mi opinión no es más que la manifestación del paradigma que describí anteriormente: si no es posible que dos personas se amen y sean fieles por toda la vida (o por lo menos algunos años) ¿para qué me esfuerzo y me lastimo? El gran problema es que hemos dejado que se establezcan unos paradigmas errados en nuestra mente; los paradigmas (maneras de ver la vida) que están fundamentados sobre principios erróneos no nos dejan ser felices.

¿Por qué el paradigma de «la monogamia no existe» es erróneo? Se ha comprobado que hay una alta probabilidad de que las personas que sólo buscan sexo casual sufran de depresión [puedes leer sobre esto en el libro Encuentra tu persona vitamina, capítulo 14: El placer, también de Marian]. Se ha explicado este resultado desde el punto de vista de las emociones y las hormonas. Cuando tocamos, cuando nos abrazan y nos besan, se libera oxitocina, la hormona de los abrazos y el bienestar. Esta hormona envía un mensaje al cerebro de que ese es un lugar de bienestar. Cuando se llega al clímax hay un pico o alta concentración de oxitocina y dopamina en sangre. La dopamina simplemente hace que quieras repetir, pero la oxitocina crea el vínculo. El truco está en que dicho vínculo sólo puede perdurar si se trabaja fuera de la cama: los detalles, el cuidado, el mimo, las palabras, el apoyo, las miradas, los gestos, todo eso hace que el vínculo se afirme. Pero al romper el vínculo e iniciar uno nuevo, se reinicia todo otra vez, aunque queda ese vacío de aquellos besos, abrazos y miradas que habíamos interpretado previamente como bienestar. Al no tener ese bienestar, esa profundidad en la relación, sólo logras arañar la superficie y te quedas frustrado, simplemente adicto a la novedad y al orgasmo. Y no se puede vivir sólo de esas cosas. Es básicamente un asunto fisiológico, humano: no estamos hechos para ser superficiales, estamos hechos para crear relaciones sociales profundas. Así, por no entender cómo funciona la mente, muchos miembros de la comunidad viven orgullosos de sus múltiples parejas, pero sufren profundamente en su interior.


4 consejos para conseguir tu pareja ideal 

Habiendo explicado esto, te paso a dar algunos consejos desde mi corta experiencia. Llevo 6 años con mi pareja. Nos conocimos cursando la misma carrera, y yo me enamoré profundamente de él. Algo dentro de mí me decía «es él, es la persona correcta», y justo de eso va mi primer consejo:

Primer consejo: Sigue tus instintos. Eso es muy diferente a seguir tus caprichos; el instinto es esa voz interior que evalúa la situación mucho más rápido que tú y te previene o motiva a actuar. ¿No te ha pasado que has visto a un chico o chica muy guapos, hermosos, pero «hay algo», un «no sé qué» que no te permite aceptarlo del todo? Ese algo es tu instinto. En mi caso yo veía la manera en que trataba a los demás y a mí, la manera de relacionarse con sus amigos y familia, y algo en mí me dijo que él era único. Y créanme ¡nunca había insistido de esa manera en mi vida! Entonces, si te gusta, pero hay algo que no te deja avanzar, detalles que no aceptas, cuidado, ve despacio.

Segundo consejo: Si tienes a alguien en quien confíes y que consideres que te ama y respeta, pide consejo. A veces el enamoramiento nos ciega, ten cuidado. Busca un confidente que te pueda aclarar las ideas y ayudarte a ver todo el panorama. Sí, está bien que tu instinto te diga que él o ella son los indicados, pero tu mejor amigo puede ver las cosas desde una perspectiva que no habías visto antes. Hablar nos ayuda a liberar nuestra ansiedad y dejar las ideas claras.

Tercer consejo: Revisa qué cosas no son negociables. En mi caso, si él no creía que pudiera tener una pareja estable (no estaba dispuesto a ser fiel a una sola persona), consumía drogas o bebía alcohol, era irrespetuoso con su mamá, era irresponsable con sus estudios o no trataba con dignidad a los demás, no estaba dispuesto a seguir adelante con mi plan de conquistarlo. Sé sincero contigo mismo, si no eres de los que van de fiesta y quieres a un fiestero, hay una alta probabilidad de que no funcione. Revisa tus principios.

Cuarto consejo: Cree en ti. Desinstala los paradigmas que tengas sobre ti que no te dejen avanzar. Mejórate, trabaja en ti, ve fortaleciendo tu mente (si quieres consejos sobre mejora continua, revisa en el Menú de este blog las entradas de «¿Por dónde empiezo mi desarrollo personal?») y ve hacia adelante. Insiste; si la persona no te ha dicho que no de manera rotunda, sin ánimo de acosarla, avísale que vas a insistir y sé sincero. Si por el contrario te ha dicho que no rotundamente, pasa la página, ve a otra opción. Somos muchos humanos, créeme. Pero cree primero en ti. Visualiza lo que quieres y ve ganándote su corazón con pequeños detalles: vuelve a lo primario. Un poema, una flor, una postal, una sorpresa. Todo aquello que le muestre lo mucho que te interesa.

4 consejos para que la relación perdure

Primer consejo: Prepárate para molestarte. Te vas a molestar. Cuando pase la fase de enamoramiento vas a ver que a pesar de que él o ella tenían los principios que buscabas, de pronto son unos obsesionados con el orden o tienen alguna manía. Esos son detalles. Prepárate y trabaja en tu desarrollo personal, trabaja en entender que somos muy complejos, estamos llenos de heridas y necesitamos tiempo y amor para sanar. En ese sentido, te aconsejo una hermosa lectura: La Maestría del amor, del Dr. Miguel Ruiz. No te sorprendas cuando te enojes ni digas nada en esos momentos, deja que pase el enojo antes de dirigirle la palabra a la persona que amas.

Segundo consejo: Trabajen y tengan metas conjuntas. Mi pareja y yo tenemos en común nuestro amor por la lectura, y ese amor lo desarrollamos durante nuestra relación. No éramos lectores cuando nos conocimos, pero dado que empecé a trabajar en desarrollo personal, de alguna manera, hemos logrado tener ese gusto en común. Incluso hemos leído libros en conjunto (yo le leo y él me lee) y compartimos clubes de lectura. La economía la manejamos en conjunto. Esto dependerá mucho si con tu pareja viven juntos o no. En mi caso, vivimos juntos hace 6 años y desde ahí no tenemos dinero por separado, todo es un solo ingreso y usamos principios de educación financiera para poder manejar con sabiduría el dinero (Lee con tu pareja La psicología del dinero, de Morgan Housel; Si lo hubiera sabido antes, de Carlos Devis; o Dinero, de Tony Robbins). Por último, la alimentación también debe ser algo compartido. Mi pareja y yo hemos leído algunos libros sobre alimentación e higiene del sueño (COMO, de Carlos Jaramillo; Lo que la comida le hace a tu cerebro, de Uma Naidoo; y Duerme en un dos por tres, del Dr. Michael Mosley). Todo esto, trabajado poco a poco, cada semana, ha hecho que nuestra salud física y psicológica sea mejor ahora que cuando nos conocimos. En el caso de él, pasó de pesar 52 kg a 65 kg (era muy flaco y ahora es más atlético y tiene un cuerpo genial) y yo pasé de tener sobrepeso (llegué a pesar 85 kg) a pesar hoy 66 kg. Todo esto se lo debemos a la lectura y a dedicarnos a ello en conjunto. Con cada lectura lo que haces es generar metas conjuntas y trabajar en ellas les da una razón más para amarse.


Tercer consejo: No des nada por sentado. No te dejes llevar por la inercia, no olvides los detalles, esos poemas espontáneos y esas dedicaciones, esos cuidados y esos mimos. No olvides que el amor de pareja es como una llama que la alimenta tu dedicación y la apaga tu conformismo.


Cuarto consejo: Tengan sexo de acuerdo a sus apetitos. Abre tu mente, ten sexo con tu pareja cada vez que quieras (y ella acceda) y cada vez que ella quiera (y tú accedas). Trata de tener novedad, de conectar profundamente con la mente de tu pareja. Mis mejores experiencias sexuales no han sido las más agresivas o locas, han sido aquellas en las que me sentí profundamente conectado con él en una forma que es distinta; es una conexión más allá de lo físico. No dejes que la inercia te lleve a acostumbrarte a tener sexo por costumbre. Es importante en lo que ponemos atención; cuando sea ese momento, pon toda tu atención en tu pareja, concéntrate en sus gestos, concéntrate en complacerlo, conecta con esa alma gemela.


Este artículo lo escribí al pensar en aquellos lectores que se sienten apesadumbrados por el hecho de estar solos, aunque tienen sexo todas las semanas con distintas personas o que no tienen sexo con nadie. Te digo que parte de lo que ha mantenido mi relación durante estos 6 años ha sido suerte: encontré a un ser maravilloso y lleno de paciencia, que me esperó a que mejorara mi vida. Personalmente creo que, si mi vida no hubiera mejorado a través del desarrollo personal, la lectura y los buenos hábitos, mi relación ya estuviera extinta. Haber cambiado todos esos paradigmas viejos y que nos hacían sufrir hizo que nuestro amor se fortaleciera y que nos acercáramos más y más. Y creo también que estar en este camino no significa necesariamente que él va a estar conmigo hasta que envejezca, pero mientras tenga fuerzas voy a trabajar para eso.


Si quieres que hable más de estos temas o tienes alguna consulta o sugerencia que hacerme, con gusto estaré atento.


Con cariño, 

Juan

jueves, 22 de agosto de 2024

¿Cómo disfrutar más de la vida?: Vacaciones

Disfrutar de la vida puede convertirse en un desafío. 

No importa cuánto dinero tengas, los éxitos que hayas acumulado, las personas que te aman o el impacto que estés creando en otros, puedes sentir esa sensación de insatisfacción o de desdén por lo poco que has logrado o tienes, sentir que no estás haciendo lo suficiente, que te estás perdiendo de algo. El desafío de disfrutar de la vida es precisamente que sentirte satisfecho y a la vez esperanzado por el futuro son dos cosas que pueden parecer no ir de la mano, pero esto no es cierto. Estar satisfecho no es ser conformista y estar esperanzado no es ser ingenuo. ¡Qué dilema!


Te voy a contar una historia de dos gemelos. 

Martin y Mateo, ambos hombres exitosos en sus profesiones; Martín es ingeniero y Mateo es pastelero. Ambos han decidido irse de vacaciones al caribe colombiano. Martín tiene a su esposo llamado Maximiliano (Max); ambos tienen 30 años. Mateo tiene a su esposa Blanca, de 28 años. El cuadro es precioso: las familias disfrutan de una vista genial del mar al atardecer, abrazados, observando cómo el sol cae lentamente por el horizonte desencadenando visiones de colores naranjas y amarillos, cálidos e hipnotizantes. Pero a diferencia de Mateo el pastelero, Martín no lo disfruta.

Martín quiere vivir más aventuras, más experiencias, no estar tirado ahí abrazándose eternamente con Max. Decide que debe emprender más aventura y arrastra a Max con él. Mateo y Blanca los siguen. ¡Van a tirarse de parapente! ¡Qué experiencia tan genial! Todos lo disfrutan. Como es lógico, al final de la tarde, cansados, se acuestan después de cenar, muy satisfechos por la aventura. Pero Martín quiere más, no quiere sólo llegar al hotel y acostarse, ¡Ni que fuera un abuelo! Acostado en la cama siente esa nueva ola de insatisfacción y comienza a ver en Instagram qué más hay para hacer en la zona.

Mateo, su hermano, ha entendido lo que le pasa a Martín y habla con él. Esto es lo que le dice durante el desayuno, a solas:

«Martín, veo que a pesar de ser de los pocos colombianos que puede darse el lujo de pasear, te sientes insatisfecho. Lo veo en tu semblante. Creo saber por qué, te conozco muy bien, hemos compartido nuestra vida hasta ahora y creo que por eso te entiendo.»

Martín lo miró un poco sorprendido y con cierta irritación. No sabía que su hermano lo había analizado de esa manera, pero lo reconoció: en realidad no disfrutaba mucho. Mateo prosiguió:

«No te voy a decir el por qué te sientes así, no te lo voy a decir ahora, sólo te voy a pedir algo: ¿Recuerdas que leíamos un libro genial de Stephen King, La niebla, cuando éramos más jóvenes? Lo leímos hace algunos años y nos gustó mucho. Te voy a pedir que lo leamos de nuevo, todos los días cuando lleguemos al lugar que tenemos en el itinerario. Hagamos eso los siguientes 5 días y luego hablamos. Vamos a leer como mínimo 30 minutos al día.»

Martín aceptó con algo de incredulidad y un poco de irritación «¿Quién lee en vacaciones?».

Mateo agregó: «Ah, y otra cosa, llevaremos una cámara fotográfica y dejaremos los celulares en el hotel.»

Los siguientes días leyeron cuando llegaron a la playa y cuando fueron a acampar. En cada lugar que llegaban, según su itinerario, lo primero era leer. Sus respectivas parejas los miraban con curiosidad cuando decían «Dennos media hora y vamos… ¡Cosas de gemelos!», Max y Blanca se miraban, sonreían, y los esperaban. Terminaron el libro en esos 5 días, conversaban sobre él, sobre cosas que no habían notado antes, sobre lo interesante de la historia y sobre verse la serie que estaba en Netflix. Para sorpresa de Martín, su sensación en el paseo cambió paulatinamente: se sentía más satisfecho con las aventuras que tenían y no se sentía abrumado por querer hacer más. Sus actividades consistían en «cosas simples» como hacer senderismo, mirar arboles altos y antiquísimos, observar aves, nadar y hablar con los lugareños. Martín comenzaba a disfrutar de su paseo.

En la mañana del sexto día Mateo se le acercó y le dijo:

“Querido Martín, lo que sucede es que no podemos disfrutar de nuestra vida cuando nuestra mente sólo quiere nuevas experiencias, una tras otra. Lo que posteabas en redes sociales, todo el tiempo, me hizo intuir que en realidad no disfrutabas de esta experiencia, querías que los demás vieran que disfrutabas, y eso es diferente. Tu mente dejó el hábito de parar y reflexionar, ese hábito que juntos teníamos cuando leíamos historias y cuando las comentábamos. El hábito de parar es esencial para disfrutar de lo bueno y dejar de pensar en lo que no tienes. Nunca lo tendremos todo; todo es demasiado para el ser humano. Pero si tienes la capacidad de parar y que tu mente contemple las maravillas con las que cuentas, disfrutarás verdaderamente de la vida. En ese sentido, cuando volviste a leer te obligaste a parar. Tu cerebro entendió que debía concentrarse en la historia y no en la siguiente experiencia. La lectura misma fue nuestra primera experiencia del día, y por tanto nuestro cerebro se tranquilizó. Cuando observabas los paisajes, veías la gente, los niños, el mar, los árboles, los viste a través de esos lentes, una mirada más contemplativa y menos apresurada. Si lo manejas así el resto de tu vida vas a crear el hábito de parar y valorar más lo que posees; te hará mejor ingeniero, mejor persona, mejor pareja y mejor hermano».

Martín abrazó a su hermano.

Martín volvería entonces a casa y leería toda la saga de Juego de Tronos (Canción de hielo y fuego, de George RR Martin) que tenía pendiente desde hace un tiempo, además de comenzar a leer todo tipo de literatura, incluso poesía. Su vida le satisfacía más a medida que su cerebro se habituaba a devorar cada historia que alguna mente genial había construido tiempo atrás.

Mateo y Martín son versiones tuyas y mías.

Espero te haya gustado. ¿Qué más tengo para decirte? Creo que esta historia la inspiró mi propia experiencia en vacaciones. Durante ellas leí unos cuantos libros. Durante esos días disfruté de la lectura en una finca cafetera, en el hotel, en el bus de regreso, en algún café, y llegué a la conclusión que fue la salida perfecta, la solución adecuada a esa prisa que la mente te impone: «¿Cuál es la siguiente aventura? ¡No te pierdas de nada!».

Te preguntarás por qué es así. Es por cómo está construido nuestro cerebro y, entre toda esa complejidad, por el circuito de la dopamina. Lo puedes entender mucho más si piensas en cualquier adicción, pongamos la pornografía. Cuando inicias, ves un vídeo corto, un poco implícito, puede ser una escena un poco subida de tono. La siguiente escena, si es del mismo nivel que la anterior, ya no te satisface igual, quieres ver más: nuevos personajes, nuevos escenarios, nuevas escenas ¡Más fuertes y cada vez más agresivas! Esto pasa porque desde la primera vez, tuviste una liberación de dopamina en tu sistema nervioso, esa dopamina nos hace contemplar el placer y sentirnos «bien». Ese «bien» está entre comillas porque el cerebro no reconoce si ese bienestar es verdadero (legítimo, en verdad te trae beneficios a corto y mediano plazo) o es una ilusión, un engaño. La clave del asunto es esta: para que lo que ves o lo que consumes tenga ese efecto de placer o de «bienestar», te toca aumentar la dosis. Ya no servirá aquel primer vídeo subido de tono, quizá debas ver algo más explícito. ¿Lo ves? Por eso se llama círculo vicioso.Yo lo llamo espiral viciosa, porque nunca para de crecer el estímulo que debes dar a tu mente para satisfacerla. Tu puedes ser adicto a muchas cosas, una adicción es un comportamiento compulsivo (tú no tienes el control) que te lleva a repetir una acción en busca de gratificación instantánea.

Si tu mente está como la de Martín, te aconsejo:

  1. Ponte horarios para revisar tu celular. Deja la primera parte de la mañana para ti. Lee algo que te agrade, haz ejercicio y medita. 

  2. Desinstala de tu celular las aplicaciones en las que eres consciente que pasas más tiempo, aquellas que después de usarlas te producen una sensación de insatisfacción con tu vida.

  3. Ve y escucha a personas inspiradoras. Saca un tiempo para sentarse, ver y escuchar algún vídeo que te inspire, toma nota y medita en cómo lo puedes poner en práctica. Te dejo uno especialmente útil.

  4. Consigue a un socio de mejora. Una persona o grupo de personas que estén en ese mismo camino. Un club de lectura o un socio para el gimnasio son buenas opciones.

Te dejo literatura que te puede servir:

-          * El club de las 5 de la mañana, de Robin Sharma

-          * 12 reglas para vivir, de Jordan Peterson

-         *  Encuentra tu persona vitamina, de Marian Rojas Estapé

-          * Pensar con claridad, de Shane Parrish

Nota importante: Si tienes algún tipo de adicción, no lo dudes, busca ayuda en tu médico de confianza quien te remitirá a la opción de ayuda que más te convenga. No lo pienses y hazlo en este momento.

Sí este artículo te fue de utilidad o crees que puede servirle a alguien de tu círculo de conocidos, no dudes en compartir. Déjame tus comentarios, me sirven de ayuda para mejorar el contenido de mi blog. 

Recuerda que la mejora empieza con la consciencia de que es posible y nunca terminas de recolectar sus frutos. 


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Un abrazo y hasta el próximo libro. 

sábado, 10 de agosto de 2024

¿CÓMO INICIAR Y MANTENER UN PROCESO DE MEJORA PERSONAL? #0

LOS PARADIGMAS Y SU IMPACTO EN TU VIDA 

Voy a contarte una historia mía (vamos a usar un poco de imaginación) para que juntos entendamos qué es un paradigma y cómo nos ayudan o sabotean.

Darío, Darío, ¡Reacciona! ¡¿No lo ves?!


Durante la pandemia de 2019 mucha gente quedó desempleada. Dentro de ese grupo estaba un familiar mío, a quien llamaremos Darío. Darío trabajaba en una empresa que no le pagaba ningún tipo de seguridad social, es decir, recibía dinero según lo que producía. Si no trabajaba un día, ese día no tenía paga. La anterior empresa en la que él trabajaba tampoco lo hacía. No se le pagaba ni salud ni pensión, cosa que en Colombia es algo elemental, junto con la caja de compensación familiar y todos los demás derechos salariales. Mi querido Darío se ha pasado su vida trabajando aquí y allá, luchando con uñas y dientes para poder tener ingresos suficientes para vivir, por lo que ha vivido en condiciones de trabajo muy contrarias a lo que manda la ley. En pocas palabras, sus derechos laborales nunca han sido respetados. Cuando llegó la pandemia, al verse sin su trabajo, Darío entró en pánico.

Mi historia es muy distinta pues durante toda mi vida laboral he trabajado con todos mis derechos cubiertos. Además, en esos momentos tenía una compañera profesional en la legislación laboral, Tania, que siempre nos instaba a desafiar al sistema y exigir nuestros derechos. Al ver la situación de Darío, se me ocurrió que él podría solicitar una ayuda gubernamental que estaba a su alcance; había tenido la experiencia de compañeros o conocidos que habían disfrutado de ese derecho, por lo que me pareció útil. Esta ayuda no existía sólo por la pandemia, era una ayuda a desempleados: se les daba una suma de dinero durante 3 meses y además se les brindaba apoyo para que pudieran conseguir trabajo. Era genial, ¿O no? Cuando se lo propuse ¿Sabes lo que me dijo?: «Juan, en esta vida nadie regala nada, nada es gratis. Yo no le voy a pedir nada al gobierno, ya veré cómo me las arreglo». Escuchar esto me pareció ¡El colmo! ¡Absurdo! Las palabras de mi amiga Tania en mi mente gritaban «¡No es ningún regalo! Es un derecho. El dinero del estado es de los contribuyentes, no es de los políticos». ¿Por qué hay personas que aprovechan las oportunidades y otras las dejan pasar? Aquí están los paradigmas de uno y otro lado, jugando a favor y en contra. Mis experiencias y mis fuentes de información me daban unas herramientas que Darío no tenía. 

El mismo país, la misma ley, el mismo derecho, pero dos visiones distintas. Esto es un ejemplo de un paradigma: es una visión que tienes de la realidad que no es la realidad en sí, es una imagen, un mapa que tú crees que es real y que es «lo normal» para ti. Mientras yo veía la oportunidad de que Darío viviera tres meses sin premura, más tranquilo y que con más calma buscara empleo con la ayuda del estado, él (el más interesado en ello, supuestamente) veía la oportunidad de ser «humillado» por un «NO» del «gobierno que nunca regala nada». Yo me sentía que vivía en un país democrático que había generado herramientas para ayudar a sus ciudadanos y él se veía en plena edad media donde el único derecho era trabajar para algún señor. La visión que tenía Darío y la mía eran interpretaciones de la realidad, pero esas interpretaciones nos movían de manera diferente. No te preocupes, le di un coscorrón a Darío y lo orienté a que hiciera paso a paso lo que tenía que hacer. Finalmente y para su sorpresa, le dieron el beneficio gubernamental de forma rápida.  

¿Cómo creamos paradigmas?

Lo que vivimos

Nuestro cerebro, está hecho para prepararnos para el futuro. Creo que es intuitivo para el lector que cuando nos golpean en el colegio creamos hostilidad frente al agresor. El chico o chica se convierte en alguien cuya sola presencia nos pone en alerta; es casi como si en cualquier momento nos fuera a agredir. Nuestro cerebro nos prepara para un nuevo ataque. Entonces, dependiendo de tu temperamento lo vas a evitar o buscarás venganza. En tus paradigmas acerca de cómo deben ser las relaciones sociales están implicadas tus experiencias y tu genética. Nuestro cerebro va creciendo y creando maneras de reaccionar en función de lo que vivimos, pero no es la única manera de crear paradigmas.  

La información que nos llega

La información que nos llega a través de medios de comunicación crea paradigmas en nuestra mente ¿Qué medios de comunicación atiendes con más frecuencia? Todos ellos te dan información y, para sorpresa nuestra, tanto la información como el medio por el que nos llega nos ayuda a crear paradigmas. ¿Cómo? Te presento dos casos: 

Caso #1: El paradigma que crean las redes sociales (Instagram, Facebook, TikTok, etc.).

«La vida es bella, maravillosa, hermosa, pero pon el filtro adecuado ¡Por favor! Me veo horrible. La vida se vive rápidamente ¡Pasa al siguiente vídeo! Eso, el de chicos guapos con los que me identifico. La vida, la buena vida, se mide por la atención que logras captar, dale me gusta ¡Pronto! ¿Por qué no tendré tantos me gusta? Con lo bueno que soy.»

Dirás que no piensas así, bueno, creo que nadie lo hace, sería muy raro. Pero no, no es que pensemos así, es que el paradigma se instala de manera que lo que haces muestra esas ideas o ¿Por qué crees que te sientes impaciente cuando publicas algo viendo como suben los «me gusta»? En este ejemplo, no es solo lo que se publica, sino también el medio por el cual se publica, lo que le da forma tus marcos de referencia (paradigmas), que finalmente te hacen sentir de determinada manera y actuar en consecuencia. 


Caso #2: El paradigma que crea un libro.

«La vida debe ser vivida paso a paso (página a página), sin prisas, entendida en profundidad. La mente está hecha para ahondar en las cosas más importantes y no es posible pasar rápidamente por ella sin sacrificar la experiencia de sumergirte en una buena historia.»

No tengo nada más que decir al respecto. Amo la lectura y lo que esta hace en nuestras vidas. 


Céntrate en lo que puedes hacer 

«Las fuentes de información que cambian nuestros marcos de referencia son indispensables para emprender la acción.» MBA Personal, de Josh Kaufman.

Lo que te quiero decir es básicamente que te centres en lo que puedes hacer. Yo sé, suena cruel decirle a alguien que está viviendo una dura realidad que la información en la que cree puede cambiar su vida. No quiero ser cruel, hay realidades terribles, por ejemplo, si sufres con depresión. Esas son grandes excepciones; una persona con una enfermedad mental debe tratarse con profesionales. Lo que quiero que entiendas es que debemos ocuparnos de lo que podemos hacer, o como lo llama Massimo Pigliucci: nuestro círculo de influencia; aquellas cosas que podemos controlar. El círculo de influencia es un modelo mental que nos ayuda a entender qué cosas podemos hacer y cuáles no. No puedes de la noche a la mañana cambiar tu vida, tu matrimonio o tus finanzas, pero sí hay algo que puedes hacer: cambiar tus fuentes de información por aquellas que estén cimentadas en principios correctos, aquellos que vienen del amor y no del miedo. Por lo tanto, ve acumulando esas fuentes de información que te sirvan para cambiar tus paradigmas actuales si éstos no te están dejando avanzar. 


Si este artículo te ha servido para cambiar tus paradigmas, eso es maravilloso. Compártelo con tus conocidos y amigos. Si quieres dejarme tu comentario, bienvenido. 


Si no le han dado al botón "seguir" les pido que lo hagan en este momento, así esta comunidad de lectores apasionados y respetuosos seguirá creciendo y podremos seguir compartiendo nuestras experiencias. 

REDES SOCIALES

Un abrazo y hasta el próximo libro. 


jueves, 8 de agosto de 2024

¿CÓMO INICIAR Y MANTENER UN PROCESO DE MEJORA PERSONAL? #2

PUEDES CONSIDERAR ESCUCHAR ANTES DE LEER 

Habiendo leído las obras del Dr. Miguel Ruiz, no leí nada más en algún tiempo. En parte porque no tenía mucha idea acerca de los libros de autoayuda o superación personal, y en parte porque no creía necesario saber algo más; mi mente entendía que ya era suficiente. Pero, ¿en verdad lo era? Sí, era más sabio o entendía más cosas que antes. Incluso una buena amiga me dijo que cuando fuera famoso me acordase de ella pues los consejos basados en estas obras le ayudaron. Es claro que me había cambiado muchos paradigmas, pero otros seguían allí, arraigados, escritos con cinceles en mi estructura cerebral. Entiéndelo como que antes no veía bien y luego me puse lentes, pero solo me ayudaban a ver claramente parte del panorama y me faltaba algo. Por alguna razón, mis reacciones, aunque mejores, me seguían decepcionando. Seguía teniendo dentro de mi ese monstruo, o como lo llama un autor, «la loca de la casa» Después de haberme sumergido en Los cuatro acuerdos y toda esa maravillosa sabiduría tolteca, aún me faltaba mucho camino por recorrer.

Seguí así, a tumbos de aquí para allá. No leí nada más, mi proceso de mejora se había estancado, hasta que escuché ese hermoso acento español en un canal de YouTube. Sin saber muy bien qué hacer, un poco desanimado porque no alcanzada «eso» que quería, «eso» que ni siquiera sabía qué era (hoy lo sé, era bienestar y libertad personal), escuché en un canal de YouTube a una psiquiatra, mientras vivíamos en un pequeño apartamento al sur de la ciudad. La hermosa ponente, la Dra. Marian Rojas Estapé, y el canal Aprendemos Juntos de BBVA me brindaron un aliciente, un camino que seguir. Escuchar a Marian fue... ¿Cómo se dice de manera rimbombante? ¡Catártico! Es decir, fue revelador a tal punto que sus palabras hicieron que mis dolores de cabeza menguaran. No, no estoy loco, a ese nivel fue y por eso lo recuerdo como si fuese ayer. Puede ser que tu proceso de mejora pase por escuchar antes de leer, tenlo en cuenta. Te dejo ese vídeo tan especial para mí a continuación. Si quieres, ve a verlo y luego regresa para que te siga contando qué pasó más adelante conmigo.



SIGUIENTE PARADA: EL UNIVERSO EMOCIONAL


La escuchaba una y otra vez. Meditaba en sus enseñanzas y por fin me propuse leer sus libros. Así, Cómo hacer que te pasen cosas buenas y Encuentra tu persona vitamina se convirtieron en los siguientes libros que leí. Estos libros supusieron un antes y un después en mi mundo emocional. Sí, porque si el Dr. Miguel Ruiz me enseñó de forma trascendental que podía ser dueño de mi destino aplicando sabiduría y sentido común, la Dra. Marian me enseño (guiada por investigaciones en neurociencia) que era posible reprogramar nuestra mente para ponerla a nuestro servicio y evitar que nos sabotee; ella me enseñó que conocer cómo funciona mi mente es esencial para el desarrollo personal. ¡Puedes intentar por este camino! Busca en los avances de la neurociencia algunas respuestas que puedan abrir tu mente y darle más sentido a tu vida. Te voy a enumerar algunas cosas que aprendí de sus libros y cómo esto repercutió en mi vida: 


 

1.    Aprendí que había un pequeño monstruo dentro de . Sí, conocí a la amígdala, que hasta entonces pensaba que eran las glándulas que tenemos en la boca, pero no es así únicamente. Es una bastarda con forma de almendra que nos fastidia si no la entendemos y gestionamos. Se puede convertir en un enviado del mal si no la comprendemos. Entendí que mis reacciones eran fruto de ese almacenamiento emocional (amígdala) que estaba allí y que yo no entendía. Que estos recuerdos emocionales emergían en cuanto veía o sentía algo que significara peligro o alerta (todo esto de manera inconsciente). El pequeño monstruo podía llegar a anularme y a hacerme decir cosas de las cuales me iba a arrepentir después. Conocer a esa «pequeña almendra del mal» y entender que en realidad no es mala, sino que solo es una parte de mí que debía entender e incorporar a mi realidad subjetiva, a lo que yo entendía como mi mundo, me tranquilizó. 

 

2.    Comprendí que mi cerebro se comporta igual tanto ante un terremoto real como a esa sospecha de que mi jefe me va a echar. Las amenazas que yo imaginaba, lo que yo pensaba que me iba a pasar, y las suposiciones que creaba a partir de los gestos o palabras de otras personas, al interpretarse como una realidad, simplemente se convertían en eso: mi realidad (tal como lo menciona mi mentor Dr. Miguel Ruiz). El cerebro entiende que hay una amenaza y entra en modo alerta. El modo alerta dispara mensajeros nerviosos, como el cortisol. Este ami-enemigo, cuando se mantiene elevado por mucho tiempo y de forma constante, nos enferma. Ahí comprendí mis dolores de cabeza, comprendí mi apatía y susceptibilidad los fines de semana cuando debía descansar. Entender que lo que imagino me puede hacer bien o mal fue un punto clave en mi proceso de mejora.

 

3.    Comprendí que echarme en la cama y mirar al techo sin hacer nada era bueno. Entendí que no hacer nada era una parte de la vida que debía vivir. Que a las grandes mentes no se les ocurrían grandes ideas matándose y pensando en el problema sin dormir ni comer. El holgazán de Newton y su famosa manzana son un ejemplo: todos trabajando y él debajo de un árbol viendo caer manzanas ¡El colmo! Comprendí por qué los fines de semana me sentía tan inútil, tan incapaz e ineficiente; debía seguir produciendo algo, haciendo algo, caminar, correr, escribir, vender ¡Algo, por favor! «Quiero sentir que hago algo porque no puedo parar a pensar en las cosas importantes de la vida». Así más o menos me sentía. Comprender eso fue fantástico, no porque lo practiqué de inmediato, sino porque estaba entendiendo este intrincado mundo del cerebro. 


La siguiente es una publicación que en su momento hice en Facebook (MRE es Marian Rojas Estapé) ¡Hace ya dos años!

 


MIS CONSEJOS A MI «YO» MÁS JOVEN  


 

Yo no interioricé y practiqué todo esto de un golpe. Entiende, el aluvión de información era brutal, catártico, pero brutal. Me sentía como en la Matrix, en dónde me daba cuenta de que estaba viviendo en una simulación generada por mi cerebro y que la realidad era muy distinta. Por lo tanto, comprendía todas aquellas cosas que Marian explicaba, sus ejemplos y sus conceptos eran sencillos para , pero en la práctica eran otra cosa. Verás que es una constante en el desarrollo personal. Entender es aliviar, sí, pero aliviar y curar son dos cosas distintas. Cuando encuentras las causas del problema por lo menos tienes la mitad del camino andado, pero ¿Cuál es la otra mitad? La constancia. Entendiendo que como seres humanos no estamos hechos para que los cambios relevantes en nuestra vida acontezcan por arte de magia, de un momento para el otro; las cosas que importan cuestan un trabajo y una energía. Aquí, aplicar el acuerdo «hacer siempre lo máximo posible» es el camino a seguir. Por lo tanto, ¿Qué le diría a mi «yo» más joven que está ahí en su escritorio leyendo estos libros e intentando ponerlo en práctica? Estos consejos puedes tomarlos para ti si estás en esta etapa vital:

 

Consejo #1: Sé gentil contigo mismo. El error es el mejor maestro cuando entiendes que es el que en verdad te permite aprender. Si no ves que estés avanzando mucho aun sabiendo todo lo que sabes, es porque tu cerebro intenta decirte que el trabajo que haces es muy desafiante y que lo dejes, te intenta sabotear. No se lo permitas. Conjura al monstruo. ¿Te equivocaste? Regresa a casa mostrando las heridas con orgullo: reaccionaste mal, te enojaste y perdiste el control, te sientes impotente, improductivo, no sabes parar y meditar, vuelves al antiguo modo de imaginar amenazas en donde no las hay, ok, no pasa nada, ¡En serio! Ve, toma tu agenda o tu diario y escribe qué sentiste cuando reaccionaste y gritaste, escribe cómo fueron esos momentos. Pregúntate ¿Qué puedo hacer para hacerlo mejor la próxima vez? Que tu reflexión se centre en tu realidad humana, no en la perfección que nos quiere imponer el cerebro. Sé gentil contigo y avanza de a poco, paso a paso, porque serás un ejemplo para muchos, créeme.

 

Consejo #2: Busca un club de lectura. No te quedes solito en tu proceso de mejora, busca integrarte con personas que también quieran mejorar. Buscar a personas que estén leyendo tu libro y discutir con ellas sobre los temas, solo por la necesidad de explicar a otros lo que crees que entiendes, te ayudará a entender con más profundidad. La sensación de comunidad te traerá bienestar. Si no encuentras un club, ármalo con tu círculo más cercano. Te sorprenderás cuando preguntes quién desea hacerlo ¿Crees que miento? Dale, inténtalo, manda un mensaje a tus compañeros y amigos, verás como muchos están pensando en lo mismo: «Necesito mejorar mi vida» ¡Sólo hazlo!  

 

Consejo #3: Busca entenderte a ti mismo. Comprende que lo que está en el libro es un marco de referencia, una guía. Entiende qué es lo que eso tiene que ver contigo, busca en tu historia vital, en tu pasado, aquellas cosas que te han formado y que te han dado el carácter que tienes hoy. No tengas temor de centrarte en los recuerdos más vívidos que tengas, esas memorias que son muy claras en tu mente pero que están cargadas de emociones. Especialmente aquellos recuerdos que están cargados de emociones; ¿Las emociones en ese momento eran de miedo, desesperanza y frustración? ¿Esas situaciones te llenaron de inseguridad y de desconfianza con el mundo? No dejes de lado esos recuerdos, porque fueron ellos los que te construyeron como persona, y superarlos te harán convertirte en tu mejor versión. Infelizmente, el ser humano hace memorables mucho más fácil los malos momentos. Es algo que es natural y tiene que ver con nuestra supervivencia, con la experiencia ante lo desconocido. Esos recuerdos importan porque nos hacen entender. Nos hacen entendernos.

  

Conclusión: Si el Dr. Miguel Ruiz me enseñó que era posible cambiar el libreto, contarme otra historia, trascender a mi realidad y crear unos acuerdos que me permitieran vivir con más plenitud, Marian me enseñó por qué el cerebro crea esos libretos, por qué nos tomamos todo personalmente, por qué nos maltratamos con nuestras palabras y por qué creemos que nada puede cambiar. Marian me sumergió con profundidad en mis emociones y cómo estas pueden influir en mis decisiones y en mi vida. Paso 1: Entendí que era posible un cambio, Paso 2: Entendí que ese cambio empezaba por entender cómo funcionaba mi mundo emocional.

 

Muy bien, aquí mi yo más joven iba en un camino maravilloso. Gracias a Marian conocí al psicólogo Daniel Goleman, otro de mis mentores, pero eso es otra historia que les contaré más adelante.


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Un fuerte abrazo y ¡sigue adelante con tu proceso de mejora y desarrollo personal!,



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Un abrazo y hasta el próximo libro.