Buscar este blog

sábado, 31 de enero de 2026

Reseña: Amanecer en la cosecha - Suzanne Collins

 

Lectura No. 6 del año

Amanecer en la cosecha - ⭐

Suzanne Collins

Las precuelas son historias que deben tratarse con sumo cuidado. Un mal paso puede enturbiar lo ya construido. Suzanne Collins, en cambio, vuelve a demostrar su maestría: no solo nos muestra por qué esta historia era necesaria dentro del mundo de Los Juegos del Hambre, sino que además la integra con naturalidad, le da un nuevo aire y la hace dialogar con la trilogía original. Se nota —y se agradece— el amor con el que la autora cuida su universo.

Esta es una historia dura. Cruel, cruda, dolorosa. Aquí conocemos el pasado de Haymitch Abernathy. Sí, el borrachín sarcástico, mentor de Katniss y Peeta. El hombre que parecía derrotado incluso antes de empezar.

¿Era necesario contar su historia?
Absolutamente. Porque no conocemos sus verdaderas motivaciones, ni el origen de sus heridas, ni el camino que lo llevó a convertirse en el hombre que un día acompañó a la chica en llamas.

Despertamos con Haymitch en la cosecha de los Quincuagésimos Juegos del Hambre. El Capitolio celebra el Vasallaje de los Veinticinco, una conmemoración especial que ocurre cada veinticinco años para recordar los Días Oscuros: por cada ciudadano del Capitolio muerto, tres rebeldes pagaron con su vida. Esta vez, la crueldad se redobla. Cuatro niños por distrito. El doble de tributos. Una arena diseñada para quebrar algo más que cuerpos.

La historia está narrada en primera persona, y eso marca toda la diferencia. Conocemos a un Haymitch joven, lleno de ilusiones, enamorado, que intenta vivir sin causar problemas a los suyos. Un muchacho que, de pronto, es arrastrado por una cadena de acontecimientos desafortunados hasta ser cosechado para esta edición de los Juegos.

Aquí aparecen muchos matices. Detalles que dialogan con los septuagésimos cuartos y quintos Juegos (los de la saga principal, veinticinco años después). Esos matices nos hablan de la evolución del Capitolio, pero también del joven Snow: menos avejentado, más vigoroso, igual de macabro. Su carácter queda aún más expuesto.

Quiero detenerme en algo que me fascinó: los olores y los objetos. Collins tiene una habilidad particular para despertar emociones a través de ellos. Porque así funciona la memoria humana: un olor nos transporta, un objeto nos sacude por lo que significa. La narración aquí es tan íntima y profunda como en la saga original, y eso hace que la lectura cale hondo.

¿Mi parte favorita? El epílogo. Uno cree que la historia ya tomó un rumbo definitivo, que se aproxima inevitablemente al abismo personal del protagonista. Pero el cierre cambia el tono sin traicionarlo. No es forzado. Fluye. Se cierra sobre sí mismo. Y eriza la piel.

Así que, si aún no has leído Amanecer en la cosecha, ve y sumérgete en los Quincuagésimos Juegos del Hambre. Vive esta historia en carne propia.

Y recuerda:
que la suerte esté siempre, siempre de vuestra parte.

Bonus. Pronto tendremos la adaptación al cine: LOS JUEGOS DEL HAMBRE: Amanecer en la Cosecha Tráiler Español Latino (2026)

Ese trailer me tuvo con la piel chinita todo el tiempo

miércoles, 28 de enero de 2026

Reseña - Sapiens de Yuval Noah Harari

Lectura No. 5 del año

Sapiens: de animales a dioses
Autor: Yuval Noah Harari
Enero de 2026

Desde niño me fascinó la historia. Era prácticamente lo único que leía por gusto. Por eso, Sapiens llevaba tiempo rondándome: quería volver a conectar con esa pasión por los sucesos antiguos.

Hoy, al terminar el libro, siento que encontré mucho más de lo que esperaba. Pensé que hallaría datos y hechos, pero Harari me llevó de la mano por sus razonamientos, ideas e interpretaciones a partir de tres momentos cruciales de la historia humana. Y me dejó lleno de preguntas.

Qué manera tan magistral de comprimir millones de años de evolución del Homo sapiens. Creo que todos deberían leer este ensayo, no para adoptar la postura del autor, sino para formarse un criterio propio sobre nuestro papel en la Tierra.


Las grandes revoluciones humanas

El libro está dividido en cuatro partes. En ellas, Harari aborda las grandes revoluciones que nos catapultaron hasta donde estamos hoy. Son hechos históricos sin parangón, irreversibles, que impactaron a todo el planeta:

  • La revolución cognitiva

  • La revolución agrícola

  • La unificación de la humanidad

  • La revolución científica

Al inicio, el autor presenta una línea de tiempo sencilla que permite mantener siempre el contexto. Desde allí, comienza el recorrido.


La revolución cognitiva: cuando dejamos de ser los únicos humanos

La primera gran transformación ocurre hace unos 70.000 años, cuando el Homo sapiens sale definitivamente de África para poblar Eurasia. Algo sucedió en nuestro cerebro que nos permitió imponernos sobre otros humanos.

Y sí, otros humanos. Yo solía pensar la evolución como una escalera ascendente, como si siempre hubiéramos sido los únicos protagonistas. Harari me hizo consciente de que compartimos el mundo con otras especies humanas.

¿Qué pasó con nuestros parientes?
¿Y si hoy el perfil de WhatsApp tuviera una casilla desplegable para elegir qué tipo de humano eres?

Eso no ocurrió, claro. Pero los datos y argumentos que presenta el autor muestran cómo la revolución cognitiva transformó el mundo de manera irreversible.


La revolución agrícola: ¿progreso o trampa?

Hace unos 10.000 años decidimos ser agricultores. Suena simple. Y lo es… solo para mantenerte enganchado.

Pasamos de ser cazadores y recolectores a manipular el entorno para producir más alimento. Esto provocó, por supuesto, un aumento exponencial de la población. Comenzamos a sembrar, a domesticar animales, a cruzarlos para hacerlos más mansos y productivos.

Pero ¿cómo empezó todo esto?
¿Un día simplemente nos levantamos y decidimos arar la tierra?

No fue tan sencillo. Lo cierto es que, cuando dejamos de recorrer bosques y sabanas para echar raíces y cuidar terrenos y animales, transformamos nuestras vidas para siempre. Y aquí surge la gran pregunta que atraviesa esta parte del libro:
¿fue realmente beneficioso para el Homo sapiens?


Ficciones que nos unieron: dinero, imperios y religión

Con la aparición del dinero, los imperios y la religión comienza lo que Harari llama la unificación de la humanidad. Fruto de nuestra capacidad para producir alimento y vivir en comunidad, el dinero surge como mediador del intercambio; la religión, como una forma de acordar ficciones comunes; y los imperios, como estructuras que fijan costumbres compartidas.

Y aquí hay una idea central que atraviesa todo el libro:
nada de esto existiría sin las ficciones.

Crear historias y creer en ellas fue, posiblemente, lo primero que nos diferenció de otros humanos y nos permitió cooperar y prevalecer en un mundo hostil. Las ficciones: dioses, dinero, empresas, costumbres, leyes.

¿No es increíble? Un billete vale lo que vale porque creemos en él.

Harari habla también del chisme, de la comunicación informal, como una de las primeras habilidades que nos permitió unirnos en grupos pequeños. Tanto criticamos a los chismosos… y resulta que fueron fundadores del desarrollo humano.

Cuando comenzamos a creer en ficciones comunes, todo cambió: emperadores con mandato divino, pueblos elegidos, religiones que dieron sentido y cohesión. Cada una fue verdadera para su gente y, en parte, permitió su supervivencia.

Las clases sociales, la justicia, la igualdad, los derechos humanos, las leyes: todo son ficciones compartidas que nos han permitido cooperar y avanzar.


La revolución científica: el salto hacia lo desconocido

Durante siglos afinamos nuestra capacidad de cooperación hasta llegar al episodio más importante de la historia: la revolución científica. Descubrimos en la ciencia la mayor catapulta hacia el futuro, tanto que dejó atrás a nuestro propio cerebro en términos evolutivos.

Hacia 1500, en los albores del imperialismo europeo, la ciencia inclinó definitivamente la balanza del poder. Es curioso pensar que bien podríamos haber sido colonias chinas o indias, pues Asia dominaba el comercio mundial. Entonces, ¿qué tuvieron los europeos de distinto?

Aquí Harari introduce una idea fascinante: la historia no tenía un destino prefijado. Fue circunstancial. Así que, atención creadores de ficción: este libro es una mina de ideas para mundos alternativos donde todo pudo ser distinto.

La revolución científica es el apartado más extenso del libro, y con razón. Harari muestra cómo dejamos de confiar en dogmas y verdades absolutas para empezar a dudar, a reconocer nuestra ignorancia. Ese es el verdadero punto de partida de la ciencia.

Gracias a ello descubrimos curas, creamos máquinas, armas, barcos… y hoy manipulamos genes. Estamos cerca de una medicina personalizada, pero también desarrollamos la bomba atómica, con la capacidad de destruirnos. Hemos superado el lento proceso evolutivo y dimos un salto aterrador hacia el futuro.

¿Estamos preparados para lo que viene?


La última parte del libro fue, quizá, la que menos esperaba. Harari se adentra en el tema de la felicidad. Sí, sin ser psicólogo, se mete en un terreno cenagoso y resbaladizo, avanzando con cautela y con los pocos datos sólidos que existen. Y es precisamente ahí donde el libro vuelve a incomodar.

Porque solemos pensar que hoy, después de vencer en gran medida al hambre, a las epidemias y a la muerte prematura, el Homo sapiens debería ser más feliz que nunca. Pero Harari nos invita a pensarlo dos veces. ¿Cómo medimos la felicidad? ¿Es una cuestión de comodidad, de longevidad, de placer?

Si pudiéramos viajar en el tiempo y observar a nuestro tatarabuelo, un agricultor medieval, terminar de construir su choza de adobe y paja, ¿era más o menos feliz que nosotros al comprar el último artilugio tecnológico? ¿Qué pesa más en esa balanza: la expectativa, el sentido, la pertenencia, el deseo?

Los razonamientos a los que nos conduce el autor son, cuanto menos, desconcertantes. No ofrece respuestas cerradas, pero sí preguntas incómodas que se quedan resonando mucho después de cerrar el libro. En cualquier caso, es imposible salir indemne de esta reflexión final: Sapiens no solo nos habla de lo que fuimos o de lo que somos, sino de lo poco claro que tenemos eso que llamamos felicidad.


Reflexión final

Sapiens es un ensayo sólidamente construido, narrado de forma directa, con humor y un toque de ironía. Harari fija una posición —algo pesimista, a mi parecer—, pero la respalda con hechos.

Aun así, es importante leerlo con mente crítica. Su estilo puede ser muy persuasivo, y conviene no adoptar sus conclusiones sin cuestionarlas. En algunos momentos me pareció apocalíptico; otras veces coincidía con el hecho, pero no con su interpretación.

Y eso está bien.
Es sano leer autores que nos saquen de la zona de confort y nos obliguen a poner en duda nuestras creencias.

sábado, 17 de enero de 2026

Ángela Merkel, La física del poder - Biografía

Lectura #4 de 2026

Ángela Merkel. La física del poder
Patricia Salazar Figueroa – Christina Mendoza Weber

Comencé esta biografía por las mañanas, antes de irme a trabajar. No fue una elección casual. Hay algo en iniciar el día leyendo sobre otras vidas que ordena el pensamiento y baja el ruido. Tenía este libro hace rato en el librero y, aunque siempre había admirado a Ángela Merkel desde lejos, no conocía los detalles de su historia. No sabía, por ejemplo, cuánto de su liderazgo se construyó desde la discreción.

Este libro me recordó que el poder no siempre se ejerce con estridencia.

Una mujer común antes de ser símbolo

La biografía está organizada en quince capítulos y dos anexos. Las autoras recorren la vida de Angela —Angie, como después la llamarían con cariño— desde su nacimiento hasta su salida del poder en 2021. Lo que más me sorprendió no fue el ascenso político en sí, sino el origen: una infancia en la Alemania Oriental de posguerra, detrás del muro, en una familia común, sin gestos heroicos ni rebeldías épicas.

Ese comienzo anodino es, precisamente, lo que vuelve este libro necesario. El génesis de la mujer más poderosa de Europa durante cuatro mandatos no está marcado por una personalidad explosiva ni por una vocación temprana de liderazgo. Y eso me hizo detenerme: ¿de verdad creemos que solo quienes alzan la voz pueden transformar la realidad?

Leer esta biografía me hizo pensar que no hace falta un carácter arrollador para hacer la diferencia. Entonces, ¿qué llevó a esta mujer aparentemente común a convertirse en una figura de tanta influencia? El libro no da respuestas simples, pero muestra el camino.

Decidir sin certezas

Hubo un momento en el que tuve que quitarme las gafas y enjugarme las lágrimas. Mientras leía sobre una de las mayores crisis humanitarias que enfrentó Europa en la última década, no pude evitar pensar en la fragilidad que hay detrás de toda decisión de poder.

Me refiero a la crisis migratoria. Una situación imposible, llena de matices, donde no existe una respuesta claramente correcta. ¿Primar a los gobernados? ¿Hacer lo moralmente justo? ¿Y si ambas cosas entran en conflicto?

El libro no se limita a decir qué decidió Merkel; se detiene en los pormenores, en las consecuencias, en la presión externa y en la fractura interna que esas decisiones provocaron dentro y fuera de Alemania. Leerlo me recordó algo incómodo pero honesto: todos tomamos malas decisiones alguna vez y luego cargamos con ellas. No está bien ni mal. Es profundamente humano.

Feminismo, poder y convicciones

Otro tema complejo que aborda la biografía es el feminismo y la paridad de género. Aquí encontré una mente madura, capaz de dialogar con algunas de las mujeres más poderosas del mundo sin diluir sus convicciones. Merkel no responde desde la consigna ni desde lo que se espera de ella, sino desde sus valores más profundos.

Ver cómo sostiene su posición frente a la presión social y de grupo me resultó especialmente revelador. No porque tenga respuestas definitivas, sino porque muestra que el poder también consiste en resistir expectativas ajenas.

¿Por qué leer biografías?

Leer biografías es asomarse a una parte de la historia que no vimos en redes ni en el noticiero. Nos permite comparar esas vidas con la nuestra, inspirarnos o tomar distancia, aprender de los aciertos y también de los errores.

Las vidas de quienes han dado forma a nuestro mundo importan porque, en una escala más pequeña, nuestras decisiones también transforman el entorno que habitamos. Esta biografía no idealiza el poder; lo humaniza.

Próxima lectura: Una tierra prometida, Barack Obama.


miércoles, 14 de enero de 2026

Cóndores no entierran todos los días - Gustavo Álvarez Gardeazabal

Cóndores no entierran todos los días

Lectura # 3 de 2026

Este libro era uno de mis pendientes más antiguos. Publicado en 1971 por el escritor vallecaucano Gustavo Álvarez Gardeazábal, retrata el ambiente asfixiante que se vivió en Tuluá durante los años más oscuros de la violencia política en Colombia. La novela sitúa su origen en el 9 de abril de 1948, día en que fue asesinado el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, un hecho que desató una ola de violencia que manchó de rojo la tierra y sembró de muertos los ríos del país entero. Tuluá funciona aquí como un microcosmos: lo que ocurre en sus calles ocurrió, con distintas caras, en casi toda Colombia.

La obra, una ficción histórica, sigue la vida de León María Lozano (Foto a la izquierda), un ciudadano conservador y profundamente católico. Al inicio lo vemos como lo que es: un hombre sencillo, limitado, empeñado en salir adelante vendiendo quesos en la plaza de mercado. Todo parece indicar que su vida anodina no daría para una historia memorable. Pero su devoción ciega al partido conservador, su religiosidad rígida y el clima de odio que se desata tras la muerte de Gaitán —cuando una turba casi incendia el colegio Salesiano— terminan por revelar (o fabricar) al monstruo: El Cóndor.

La novela ofrece una enseñanza profunda sobre la historia de Colombia. Se estima que entre 1946 y 1958 murieron cerca de 200.000 personas a causa de la violencia política. Muchos no sabían por qué estaban matando. Muchos tampoco sabían por qué estaban muriendo. El absurdo de nuestra violencia reside precisamente en eso: en convencernos de que existe un “nosotros” y un “ellos”, y de que nosotros estamos, sin dudarlo, del lado correcto. León María Lozano encarna al ciudadano que no se cuestiona, que no razona sus decisiones, que obedece ciegamente lo que otros definen como correcto y, en nombre de esa obediencia, es capaz de cometer los actos más abominables.

El poder de la novela está en que le devuelve nombre y rostro a los muertos. No son cifras. Son cuerpos. Son historias truncadas. Vemos cómo, uno a uno, los pájaros asesinan —con la venia del Estado— a miles de personas: primero con un balazo en la nuca, dejándolos tirados donde caían; luego con métodos cada vez más crueles y sangrientos. Estas descripciones no son un exceso de ficción, sino una forma de recrear nuestro horror como nación, aquello que hemos permitido durante décadas. Cada muerte causada en nombre de un partido político o de una convicción religiosa es una herida que sigue abierta en el país.

Esta lectura me deja pensando en mi propio papel dentro de la historia. Hoy la violencia no siempre se expresa con armas: muchas veces se ha trasladado a las redes sociales. Persiste, después de miles de muertos y de tanto dolor, la lógica del “nosotros” y el “ellos”. Y cabe preguntarse si, al seguir atrincherados, avivando el rencor contra enemigos reales o imaginarios, no terminaremos como León María Lozano: sin patria, sin dignidad y sin futuro. Nosotros —y las generaciones que vienen— todavía tenemos la oportunidad de superar esta desgracia llamada violencia, desde la forma en que nos hablamos hasta las decisiones políticas que tomamos.

Si me lo preguntan, una de las maneras más eficaces de resistir esta tendencia es educarse. Educarse leyendo, leyendo mucho y leyendo diverso. Escudriñar nuestra historia contada por muchas voces. Solo así evitamos quedar a la deriva, alimentados únicamente por lo que las redes sociales nos muestran o los medios de comunicación nos filtran. Leer este tipo de novelas nos recuerda que tenemos un papel activo en la historia y que debemos asumir la responsabilidad de tomar las riendas de nuestros países. De lo contrario, lo más sencillo es que la historia se repita.

Esta obra fue adaptada al cine. Dejo el enlace para quienes quieran verla. También comparto un trabajo periodístico en el que el autor profundiza en los hechos reales que dieron vida a esta historia.

Nota periodística: ¿Quién fue León María Lozano, jefe de Los Pájaros inmortalizado por Gustavo Álvarez Gardeazábal?

Película: PELÍCULA COMPLETA "CONDORES NO ENTIERRAN TODOS LOS DIAS"

jueves, 8 de enero de 2026

Reseña - 📖 El Intestino Feliz 🦠Erica y Justin Sonnenburg

A través de este libro, una idea me queda clara como un cielo despejado: los hechos y los datos muestran que nuestra microbiota es protagonista de nuestra vida, y no solo un eslabón desconocido de nuestra evolución.


Reseña 📖 Lo que me marcó 💡

Lo primero que destaco es la profundidad —tanto científica como práctica— con la que los autores abordan las distintas aristas de este amplio tema. No escatiman en ejemplos ni en datos curiosos (en ocasiones incluso jocosos) para sostener sus argumentos y hacerlos comprensibles.

Se trata de científicos de gran prestigio que podrían optar por un lenguaje técnico y elaborado, uno de esos que obligan al lector a rendir pleitesía a la autoridad intelectual. Sin embargo, hacen exactamente lo contrario: apuestan por una escritura clara y accesible, de modo que casi cualquier persona, al terminar el libro, pueda quedarse con las ideas centrales bien asentadas. Digo casi porque lo leí desde mi formación como químico profesional; no sé con certeza cómo se sentirá alguien que se desenvuelva en otros campos, aunque sospecho que el esfuerzo por hacerse entender es genuino.


Temas que se me quedaron

Una de las ideas más potentes del libro es que, dentro de nuestra naturaleza, hay cosas que sí podemos cambiar. Nuestro genoma no va a modificarse por más fuerza de voluntad o concentración que pongamos en ello. El genoma de la microbiota —o microbioma—, en cambio, sí es gestionable. Con “gestionable” me refiero a que las decisiones que tomamos sobre lo que ingerimos impactan directamente en los microorganismos que habitan nuestro intestino.

¿Por qué esto es relevante? Por todo lo que viene después.

La microbiota tiene injerencia en qué tanto nos enfermamos, en cómo nos recuperamos de una enfermedad, en si tendemos o no a la obesidad, e incluso en nuestro estado de ánimo. En resumen: influye en toda nuestra vida. Los autores explican estas relaciones con un nivel de detalle que me dejó realmente sorprendido.

Recuerdo con especial claridad el momento en que describen cómo la flora intestinal puede iniciar o frenar una respuesta inmunitaria. Ahí tomé conciencia de que una respuesta inmune desmedida puede ser, paradójicamente, un indicio de una microbiota débil y poco diversa.


En la variedad está la salud

Otro punto central del libro es la relación entre diversidad microbiana y salud. Los estudios muestran que, cuanto mayor es la variedad de microorganismos en nuestro intestino, más robusta tiende a ser nuestra salud.

Si nos alimentamos siempre de lo mismo —algo muy común en la dieta occidental—, nuestro “catálogo” de microorganismos será limitado. Aquellos que no encuentren alimento suficiente no desaparecen sin más: comienzan a alimentarse de la mucosidad intestinal, esa capa porosa que recubre el intestino y actúa como barrera protectora. Con el tiempo, este proceso desgasta la mucosa y puede dar lugar a la tan temida permeabilidad intestinal.

La forma de fomentar una microbiota diversa es, según el libro, bastante clara: alimentarnos de manera variada y rica en fibra.


Alimentar la microbiota

La microbiota se nutre principalmente de los llamados Carbohidratos Accesibles a la Microbiota (MACs), es decir, carbohidratos complejos que no digerimos directamente nosotros, sino las bacterias intestinales. Estos se encuentran en la fibra vegetal.

Verduras, frutas, nueces, frutos secos y bayas constituyen, en esencia, el alimento de nuestra flora intestinal. Así que cuando nuestras madres insistían en que comiéramos brócoli, quizá no era solo una cuestión de disciplina alimentaria: era la evolución pidiéndonos que cuidáramos nuestras defensas internas.

Es a partir de la digestión de esta fibra que las bacterias generan una compleja red de comunicación entre intestino, cerebro y sistema inmune, una red que resulta clave para el mantenimiento de la salud.


💡 El último capítulo funciona como un excelente resumen de las ideas principales, algo muy útil si se quiere volver al libro tiempo después.

💡 Los doctores también incluyen recetas basadas en lo que ellos y sus hijas comen, pensadas específicamente para alimentar la flora intestinal y llevar la teoría a la práctica cotidiana.