Reseña — Piénsalo otra vez, Adam Grant
No sé si sea cultural, pero al menos a mí me enseñaron que la fortaleza de mis opiniones dependía de no cambiarlas, de mantenerme firme, de defenderlas casi como quien defiende una bandera. Pero ¿y si eso es un error? Todos conocemos casos en los que a alguien le habría ido mucho mejor si hubiera cambiado a tiempo de opinión.
Acompáñame: quiero contarte sobre un libro que me hizo entender que quizá cambiar de idea no es un signo de debilidad, sino una de las prácticas más sanas para encontrar sentido en la vida.
Desde una relación que ya no funciona hasta un negocio sin futuro, hay situaciones que son una invitación clara a reconsiderar. Pero Adam Grant va más allá: sostiene que, si queremos vivir con plenitud, el Ciclo de Reconsideración debería estar siempre encendido.
Y tú que estás leyendo esto, quizá ya estés pensando en irte a otra parte. Detente un segundo: ¿no será tu cerebro buscando gratificación instantánea? ¿No será otro impulso automático? Reconsidera. Quédate. Te cuento por qué este libro vale la pena.
Reseña
Adam Grant, doctor en psicología organizacional, no es muy fan del diván. Se dedica más a transformar culturas laborales, dar conferencias y ayudar a la gente a pensar mejor. Es el primer libro suyo que leo y me sorprendió la mezcla perfecta entre claridad, cercanía e ideas realmente potentes.
Aquí te comparto algunas.
Parte I — Reconsideraciones individuales
Actualizar nuestros puntos de vista
El libro empieza con una pregunta incómoda: ¿qué hacemos cuando no sabemos algo? Imagina estar en una reunión y que alguien te lanza una pregunta muy específica. La mayoría reaccionamos igual: fingiendo seguridad o maquillando la ignorancia. Nos cuesta muchísimo admitir que no sabemos. Y esa resistencia es caldo de cultivo para malas decisiones.
Grant también explica dos trampas mentales muy comunes:
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Síndrome del impostor: desmeritamos nuestros logros porque creemos que no somos “lo suficientemente buenos”.
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Síndrome del pasador: cuanto menos sabemos, más creemos que sabemos.
La salida no es elegir entre inseguridad o arrogancia, sino ubicarnos en el punto medio: reconocer nuestra capacidad sin pegarnos a nuestras ideas. Como dice Grant:
“Con un par de hélices que giran en direcciones divergentes, nuestras ideas no se quedan atascadas en la pista; más bien, levantan el vuelo.”
Me encantó esta parte porque te obliga a revisar tu vida con honestidad y a aceptar que, tal vez, repetir convencido una idea no la hace más cierta.
“Si la información es poder, saber lo que no sabemos es sabiduría.”
Parte II — Reconsideraciones interpersonales
Abrir las mentes de los demás
Y aquí viene un tema espinoso: ¿cómo influir verdaderamente en alguien? Todos hemos querido convencer a un amigo de salir de una relación dañina o impedir que otro cometa una locura. Pero muchas veces fallamos porque asumimos dos roles:
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el predicador, que quiere demostrar que tiene la razón
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el fiscal, que se dedica a señalar errores
Grant confiesa que él ha sido ambos. Y que ninguno funciona.
Lo revelador es descubrir que nadie cambia porque tú lo convenzas. La gente cambia porque se convence a sí misma.
“Los psicólogos han descubierto que la persona que mejor puede convencerte eres tú.”
Grant usa ejemplos reales —incluyendo cómo cientos de madres resistentes fueron convencidas de vacunar a sus hijos— para mostrar que hacer preguntas, escuchar y crear espacio para que el otro piense es mucho más efectivo que lanzar argumentos como dardos.
Líderes, atentos: Si quieres inspirar de verdad, esta parte es fundamental. No se trata de ganar discusiones, sino de abrir conversaciones. Y en el proceso, también terminas reconsiderando tus propias posturas.
Parte III — Reconsideraciones colectivas
Crear comunidades de aprendices vitalicios
Aquí el autor da un paso atrás y mira el panorama completo: ¿cómo aprendemos? Y muestra algo que aprendemos mal desde pequeños: confundir lo que hacemos con lo que somos.
Traigo tu ejemplo: Mi esposo, cuando era un jovencito, le regalo a su mamá un dibujo que hizo con mucho cariño: había dibujado al Pokémon Gothita. En su mente, su mamá recibió el dibujo, pero le hizo sentir que no era lo que esperaba, él guardó aquello en su corazón como una gran decepción. Ese tipo de experiencias nos enseñan que, si nuestro trabajo no gusta, el que falló fuimos nosotros. Con el tiempo dejamos de ver el trabajo como un borrador mejorable y empezamos a verlo como un reflejo de nuestra identidad. Grave error. Grant propone separar ambas cosas.
Otro concepto clave es el sesgo binario, esa tendencia a dividir el mundo en blanco o negro, buenos y malos, “nosotros” y “ellos”. Una señal clarísima de manipulación es cuando alguien simplifica todo hasta que no queda espacio para pensar.
“Cuando estamos leyendo, escuchando o viendo las noticias, podemos aprender a reconocer la complejidad como una señal de credibilidad.”
Ahora piensa en tu político favorito. ¿Matiza? ¿Presenta la complejidad? ¿O reduce el mundo a dos bandos irreconciliables? Ahora pregúntate ¿Quién queremos que gobierne nuestros países? personas que aprenden a reconsiderar sus posturas ante los nuevos datos o que levanten muros. Quizá tenemos lideres radicales porque también pensamos de manera binaria. Es complejo, pero si queremos líderes más sabios, deberíamos pensar primero en nuestras posturas como sociedad.
El final: 30 acciones para cambiar
Después de la conclusión hay un bonus muy útil: 30 acciones para cultivar el hábito de reconsiderar. Una especie de kit práctico para recordar lo aprendido y aplicarlo en decisiones reales.
Conclusión
Piénsalo otra vez me enriqueció porque me mostró que las ideas más peligrosas son las que defendemos sin dudar. Desde ahora, cuanto más convencido esté de algo, más revisaré los mecanismos que me llevaron allí. Reconsiderar no me hace débil: me hace más libre de decidir.
El libro es conciso, directo y lleno de ejemplos reales —desde la historia del creador de Blackberry hasta los aprendizajes de la Fundación Gates— que muestran que pensar bien no es un lujo, sino una necesidad. Si quieres mejorar tus decisiones, actualizar tu manera de ver el mundo y fortalecer tu flexibilidad mental, este libro es para ti.
En La Casa de la Esquina
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