Cóndores no entierran todos los días
Este libro era uno de mis pendientes más antiguos. Publicado en 1971 por el escritor vallecaucano Gustavo Álvarez Gardeazábal, retrata el ambiente asfixiante que se vivió en Tuluá durante los años más oscuros de la violencia política en Colombia. La novela sitúa su origen en el 9 de abril de 1948, día en que fue asesinado el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, un hecho que desató una ola de violencia que manchó de rojo la tierra y sembró de muertos los ríos del país entero. Tuluá funciona aquí como un microcosmos: lo que ocurre en sus calles ocurrió, con distintas caras, en casi toda Colombia.
La obra, una ficción histórica, sigue la vida de León María Lozano (Foto a la izquierda), un ciudadano conservador y profundamente católico. Al inicio lo vemos como lo que es: un hombre sencillo, limitado, empeñado en salir adelante vendiendo quesos en la plaza de mercado. Todo parece indicar que su vida anodina no daría para una historia memorable. Pero su devoción ciega al partido conservador, su religiosidad rígida y el clima de odio que se desata tras la muerte de Gaitán —cuando una turba casi incendia el colegio Salesiano— terminan por revelar (o fabricar) al monstruo: El Cóndor.
La novela ofrece una enseñanza profunda sobre la historia de Colombia. Se estima que entre 1946 y 1958 murieron cerca de 200.000 personas a causa de la violencia política. Muchos no sabían por qué estaban matando. Muchos tampoco sabían por qué estaban muriendo. El absurdo de nuestra violencia reside precisamente en eso: en convencernos de que existe un “nosotros” y un “ellos”, y de que nosotros estamos, sin dudarlo, del lado correcto. León María Lozano encarna al ciudadano que no se cuestiona, que no razona sus decisiones, que obedece ciegamente lo que otros definen como correcto y, en nombre de esa obediencia, es capaz de cometer los actos más abominables.
El poder de la novela está en que le devuelve nombre y rostro a los muertos. No son cifras. Son cuerpos. Son historias truncadas. Vemos cómo, uno a uno, los pájaros asesinan —con la venia del Estado— a miles de personas: primero con un balazo en la nuca, dejándolos tirados donde caían; luego con métodos cada vez más crueles y sangrientos. Estas descripciones no son un exceso de ficción, sino una forma de recrear nuestro horror como nación, aquello que hemos permitido durante décadas. Cada muerte causada en nombre de un partido político o de una convicción religiosa es una herida que sigue abierta en el país.
Esta lectura me deja pensando en mi propio papel dentro de la historia. Hoy la violencia no siempre se expresa con armas: muchas veces se ha trasladado a las redes sociales. Persiste, después de miles de muertos y de tanto dolor, la lógica del “nosotros” y el “ellos”. Y cabe preguntarse si, al seguir atrincherados, avivando el rencor contra enemigos reales o imaginarios, no terminaremos como León María Lozano: sin patria, sin dignidad y sin futuro. Nosotros —y las generaciones que vienen— todavía tenemos la oportunidad de superar esta desgracia llamada violencia, desde la forma en que nos hablamos hasta las decisiones políticas que tomamos.
Si me lo preguntan, una de las maneras más eficaces de resistir esta tendencia es educarse. Educarse leyendo, leyendo mucho y leyendo diverso. Escudriñar nuestra historia contada por muchas voces. Solo así evitamos quedar a la deriva, alimentados únicamente por lo que las redes sociales nos muestran o los medios de comunicación nos filtran. Leer este tipo de novelas nos recuerda que tenemos un papel activo en la historia y que debemos asumir la responsabilidad de tomar las riendas de nuestros países. De lo contrario, lo más sencillo es que la historia se repita.
Esta obra fue adaptada al cine. Dejo el enlace para quienes quieran verla. También comparto un trabajo periodístico en el que el autor profundiza en los hechos reales que dieron vida a esta historia.
Nota periodística: ¿Quién fue León María Lozano, jefe de Los Pájaros inmortalizado por Gustavo Álvarez Gardeazábal?
Película: PELÍCULA COMPLETA "CONDORES NO ENTIERRAN TODOS LOS DIAS"

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