He decidido construir esta
entrada a medida que vaya leyendo cada libro de la saga. Así, tú y yo podremos
conversar sobre nuestras impresiones —si ya la leíste o si decides acompañarme
en esta lectura—. Y oye, no sería mala idea, ¿lo has pensado? Leer y venir aquí
a dejar tus comentarios sobre cada libro, proponer temas o teorías sobre Panem
o Katniss, la trama o algún gran tema que te parezca interesante. Será como
un club de lectura que nunca termina. Incluso, si propones un tema que
valga la pena, puedo agregarlo a esta entrada y seguir enriqueciéndola contigo.
He pensado en esto porque,
después de leer el primer libro, creo que vale la pena conversarlo,
promoverlo, leerlo y releerlo. Ya te contaré en detalle por qué.
Libro I: Los Juegos del Hambre 🏹🗡️
No quiero extenderme hablando de
lo que todos ya sabemos: que Katniss vive en Panem, distrito 12; un país
dividido entre el Capitolio y los Distritos, dos clases sociales separadas por
el poder y la opresión. Que los Juegos del Hambre son el castigo que el
Capitolio impone a los Distritos por una antigua rebelión, etcétera.
Pero sí quiero agregar que la
trama está muy bien lograda, y creo que es por esto:
1. El camino del héroe 🦸🏼🦸🏼♀️
Katniss solo quiere sobrevivir.
El amor por su familia la ha llevado a convertirse en una gran cazadora, y
ahora debe usar todas esas habilidades para ganar los macabros juegos del
Capitolio.
Cuando hablo de herramientas me
refiero a todas: tanto su puntería como arquera, como su empatía. Eso, creo, es
parte fundamental de la trama, y Collins lo introduce a cuentagotas: el dolor
de ver a su hermana Prim muriendo de hambre, luego verla ser arrastrada hacia
una muerte segura en los Juegos; su decisión de ofrecerse en su lugar, su
mirada compasiva hacia los demás tributos, su alianza con Rue.
Todo esto va tejiendo razones
poderosas para que ella deje atrás su cinismo (“No es que no esté de acuerdo
con él, porque lo estoy, pero ¿de qué sirve despotricar contra el Capitolio en
medio del bosque?” “No pienso mucho en ello; sea cual sea la verdad, no veo
cómo me va a ayudar a poner comida en la mesa”, dice Katniss) y finalmente tome
partido.
2. La relación Peeta – Katniss – Gale
Es perfecta la manera en que
Collins construye la relación entre Gale y Katniss: hermosa, pero no romántica.
En medio de la necesidad, ambos son socios que se convierten en hermanos, y la
confusión en la cabeza de ella respecto a lo que siente por Gale nunca termina
de aclararse. Y entonces ¡pum!, la envían a los Juegos con Peeta, quien la ama
en secreto desde hace tiempo.
Y lo mejor de todo: ¡deben fingir
que se aman! Collins logra poner a los personajes en una situación loca, pero
totalmente verosímil dentro del universo que ha creado. Es una maestra. Me lo
creo todo.
Ahora tienen que fingir que se
aman… pero Peeta no necesita fingir. Él la adora y, en medio de la Arena, va a
demostrárselo con hechos, no con palabras. Es una situación límite, bella y
desgarradora a la vez.
Otro detalle importante es el tipo de narrador. ¡Vaya sorpresa!
A diferencia de Harry
Potter, donde el narrador lo ve y lo sabe todo —conoce los pensamientos de
cada personaje y se mete en los recovecos más oscuros de la historia—, aquí
solo accedemos a lo que Katniss ve, escucha y siente. Estamos dentro de su
cabeza; ella piensa que habla consigo misma, pero ahí estamos, de fisgones 😁.
Nunca había visto el uso de la
primera persona con tanta maestría. No necesitamos estar en la mente de Peeta,
Gale ni del presidente Snow: los conocemos por lo que Katniss nos cuenta. Esto
hace que la historia sea profundamente personal, como si fuéramos parte de los
sucesos.
Vemos a Rue tendida en el suelo
frío del bosque, la adornamos con flores mientras el aerodeslizador se lleva al
chico que acabamos de asesinar. ¿No es estupendo? Los recuerdos quedan en
nosotros de una manera mucho más esencial y profunda.
Aquí quiero que nos detengamos juntos a pensar: ¿A quién le gustaría leer este libro?
Creo que es ideal para quienes no
se consideran lectores, quienes dejaron de leer y quieren reencontrarse con la
literatura. Este libro los arrastra con una historia vertiginosa: cada capítulo
termina con una expresión en el rostro que dice algo como ¡¡¡¿Qué?!!! o ¡¡¡No
puede ser!!!, muy al estilo de las novelas de Dickens.
Collins no da espacio para
aburrirse, pero lo extraordinario no es solo eso. Sus giros de trama —los plot
twists— son verosímiles, orgánicos, fluyen naturalmente con la historia.
Y esto es esencial para un lector
novato. En un mundo cada vez más adicto a lo inmediato, a pasar el dedo por la
pantalla y seguir al siguiente reel, una persona intoxicada por ese
flujo constante encontrará en Los Juegos del Hambre una
historia que engancha, pero que además entrena la mente: enseña a
detenerse, a considerar lo que está frente a los ojos, a desarrollar empatía y
pensamiento crítico.
Por tanto, creo que desde la
adolescencia podemos introducir esta lectura en quienes no son lectores
asiduos. Este libro puede generar el encanto necesario para traerlos hacia este
lado de la fuerza. 😁






