🌿Un clásico colombiano que vuelve a mi vida
La Vorágine, de José Eustasio Rivera, siempre me trae recuerdos del colegio. Yo quería leerla, quería sentirme un verdadero lector… pero no pude 😅. No era mi momento.
Por eso hoy escribir estas líneas es un enorme placer: por fin pude leerla, disfrutarla y entender por qué esta obra marcó un hito en la literatura colombiana. 💛📖
📚 Una breve reseña
Como muchos saben, La Vorágine narra la historia de Arturo Cova, contada por él mismo. Aunque es el narrador principal, no es el único que nos habla. Publicada en 1924, retrata la brutal explotación cauchera en las selvas colombianas🌳. Cova es un hombre neurasténico, impulsivo, capaz de estallar con la mínima provocación. Desde las primeras páginas nos cuenta cómo escapa de la capital con Alicia, desafiando todas las normas sociales de la época.
Lo que no imagina es que, en los llanos orientales, se topará con reclutadores de peones: hombres que engañaban a la gente humilde para llevarla a las selvas del Vichada, Putumayo y Amazonas, donde serían explotados extrayendo caucho. Entre amores tóxicos, decisiones violentas y abusos inimaginables, la selva parece llamarlo, deseosa de devorarlo. Y sí: la historia tiene un final escalofriante y desesperanzador. Pero ¿qué más esperar cuando no hay ley que proteja a los más vulnerables?
En medio de este dolor aparece una pequeña luz: Clemente, un personaje que para mí representa la esperanza en medio de la barbarie. Debes conocerlo para amarlo tanto como yo. 💛
Esta novela, que ya perdió la cuenta de cuántas ediciones ha tenido desde 1924, sigue vigente. De hecho, el año pasado celebró su centenario 🎉. En Cali, mi ciudad, el Museo La Tertulia le dedicó una exposición completa, El árbol que devoró al mundo. En la feria del libro también vimos ediciones conmemorativas (que aún lamento no haber comprado 😭). Todo esto demuestra que el interés por esta obra sigue vivo.
🌪️ ¿Es un libro para todos?
La Vorágine no es para cualquier lector… pero todo lector puede leerla en el momento adecuado de su vida. ✨
¿Por qué digo que no es para todos? Porque trata temas durísimos, tanto de leer como de comprender: lo más vil y mezquino de la naturaleza humana y de nuestra historia como colombianos. Un lector muy joven puede verlo como algo demasiado crudo o incluso fantasía.
Se necesita cierto grado de madurez para comprender las muertes, los abusos, las decisiones erráticas y la complejidad emocional que atraviesan los personajes.
Un niño —incluso un adolescente— creo, no podría entender a Arturo Cova.
📝 Para lectores más maduros…
Si eres un lector con un poco más de recorrido y ya has leído obras que exploran la condición humana, entonces el siguiente reto es el lenguaje.
¿Anticuado? Sí.
¿Extravagante a veces? También 😅.
Frases como “era una noche de plenilunio” o “pernoctamos a las afueras de…” no son precisamente expresiones comunes hoy en día. Pero cuando te tomas el tiempo de buscar estas palabras (el libro trae un glosario, ¡úsalo! 📘) y entiendes el contexto, te sumerges en el camino de Arturo, la niña Griselda, Franco, Helí, Correa, Clemente y tantos otros. Y allí es cuando todo cobra sentido.
Lo crudo te alarmará 😨
Lo errático te frustrará 😤
Las palabras de Clemente te conmoverán 💛
Y al final empatizarás con las vidas de cientos de personas menos afortunadas que tú. Porque La Vorágine no es solo una novela: es un capítulo doloroso de nuestra historia que no debemos olvidar.
Donde la vida se mercantiliza en nombre del capital, allí está la Vorágine.
Donde el ego supera la ética, donde el dinero vale más que la humanidad, donde se toman malas decisiones… allí está La Vorágine. 🌑
🌱 Mi parte favorita
Termino este pequeño homenaje compartiendo un fragmento del inicio de la tercera parte, para mí uno de los más enternecedores. Es un monólogo que recoge el dolor de quienes dejan su hogar buscando un porvenir incierto; un lamento que nace desde un padre (Clemente) que solo conserva la memoria de su hijo desaparecido:
“A mil leguas del hogar donde nací maldije los recuerdos porque todos son tristes: ¡El de los padres, que envejecieron en la pobreza, esperando apoyo del hijo ausente; el de las hermanas, de belleza núbil, que sonríen a las decepciones, sin que la fortuna mude el ceño, ¡sin que el hermano les lleve oro restaurador!”
“Por atender al vientre misérrimo fracasamos en el espíritu. (…) ¡Y a esto lo llamaban mi porvenir!”
📚✨ Gracias por leer hasta aquí.
Si ya conoces La Vorágine, cuéntame: ¿qué sentiste al leerla?
Y si aún no la lees… ¿te animas a enfrentar la selva? 🌿💬
En La Casa de la Esquina
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